TOMAN FORMA LOS MUÑECOS GIGANTES QUE SERÁN QUEMADOS EL 1° DE ENERO...

TOMAN FORMA LOS MUÑECOS GIGANTES QUE SERÁN QUEMADOS EL 1° DE ENERO EN LA PLATA

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Cientos de muñecos gigantes de papel, que representan dibujos animados, políticos o personajes mediáticos, comenzaron a ser armados en distintos puntos de La Plata, tradición única en el país que finaliza con su quema en los primeros minutos del 1° de enero próximo.
Son muñecos de más de seis metros de alto con una estructura de madera y hierro, revestidos con papel de diario y papel mache pintado, rellenos de pirotecnia, que son confeccionados por los vecinos sobre ramblas o esquinas despobladas de la capital provincial.
Tras la cena de Fin de Año, y ya en las primeras horas del 2017, los vecinos marcharán hasta los lugares de emplazamiento de los muñecos para presenciar su quema y acompañar con aplausos y gritos el estallido de la pirotecnia que contienen, en un ritual que se celebra en La Plata desde 1956 y que no registra antecedentes en el país.
La licenciada en Comunicación Social, Vanina Cortijo, explicó a Télam que “la tradición de la quema de los muñecos es un paradigma que identifica a la ciudad que nació en 1956 cuando el Club Cambaceres de Ensenada salió campeón y en el barrio de 10 y 42 de La Plata, uno de sus vecinos, Luis Tórtora, decidió hacer un muñeco y quemarlo a fin de año, en honor al club”.
Ese primer muñeco representaba a un jugador de Cambaceres y se lo quemó para celebrar el fin de año y que Cambaceres había salido campeón.
“A partir de ahí en ese barrio se hizo un muñeco para Fin de Año, y lo replicaron otros barrios”, puntualizó Cortijo, quien agregó un dato que habla por sí sólo de la importancia de esta práctica y es que “ese barrio hizo un muñeco todos los años, excepto el año en que fue secuestrado Pablo Díaz (uno de los estudiantes secuestrado la Noche de los Lápices), que era del vecindario”.
Esta tradición popular es regulada por el municipio, donde a partir de mañana comenzarán a registrarse los muñecos gigantes con el fin de que la comuna inspeccione su armado y autorice su quema en ese lugar, a la vez que el registrarse quedarán habilitados para participar en un concurso para que los platenses elijan al Mejor Muñeco, accediendo el ganador a un premio monetario.
Cortijo afirmó que “la quema de muñecos, en una ciudad ideal y planificada como La Plata, rodeada de espacios públicos, nos interpela y el hacerlos en una esquina, más allá de la normativa municipal que los corre hacia las avenidas o circunvalaciones, implica que un No Lugar como una esquina, un lugar de paso, ahora hay que detenerse para ver ese proyecto comunal que es el muñeco”.
“Es un proyecto colectivo, que identifica al barrio y tiene que ver también con lo generacional, ya que los más grandes le enseñan a los más jóvenes la técnica de armado de los muñecos”, destacó.
Los muñecos son armados por los niños y jóvenes de cada barrio, quienes durante el mes que dura la confección, piden a sus vecinos, y a los automovilistas que circulan por el lugar donde colocan el gigante, una colaboración para comprar los materiales necesarios para su terminación.
Esta tradición platense, que ya cumplió 60 años, no podía serle indiferente a los estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional local, y muchos de ellos encabezan los grupos vecinales que arman estos muñecos y aportan su mirada estética y posibilitan el armado de “escenas” con un mensaje ecológico o de reflexión, donde cada uno de los personajes concreta algún movimiento a través de precisos y complejos mecanismos.
“Es un práctica que democratiza el espacio público, se hacen en las esquinas, los vecinos de apropian del lugar, lo hacen suyo, y eso pone de manifiesto los muñecos”, puntualizó.