UN EX SENADOR BRASILEÑO DIJO A LA JUSTICIA QUE LULA DEBÍA SABER...

UN EX SENADOR BRASILEÑO DIJO A LA JUSTICIA QUE LULA DEBÍA SABER SOBRE LA CORRUPCIÓN EN PETROBRAS

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El ex senador Delcidio Amaral dijo creer que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, hoy su rival político, sabía cómo funcionaba el reparto de cargos en la petrolera estatal Petrobras, aunque reconoció que nunca conversó con el ex mandatario sobre acciones ilícitas o corrupción.
Lo hizo al declarar como testigo en la primera audiencia del juicio abierto por corrupción contra Lula, que enfrenta cargos de haber recibido un apartamento en el balneario de Guarujá por parte de la empresa OAS supuestamente como parte de la trama de sobornos de Petrobras.
La audiencia estuvo marcada por la tensión entre los abogados de Lula y el juez, a quien uno de los letrados llegó a vincular al fascismo italiano, pero en la sesión, de la cual apenas hoy fueron divulgados los audios, no se reunieron pruebas sobre el apartamento que se le adjudica al ex presidente.
También el ex titular de la constructora Camargo Correa, Dalton Avancini, un corruptor que confesó haber pagado sobornos por 100 millones de reales por el 1% de obras públicas a directores de Petrobras, declaró en la audiencia que nunca se reunió con Lula, nunca supo sobre corrupción vinculada al ex presidente personalmente y que además desconoce el caso del apartamento que la fiscalía le endilga en la playa de Guarujá.
El ex senador Amaral fue quien más abundó en el contexto de la corrupción pero no ofreció pruebas ni declaraciones directas sobre el fundador del Partido de los Trabajadores (PT).
“Lula no sabía los detalles, pero sabía de los proyectos y de los intereses involucrados. La clase política y hasta la hinchada del Flamengo lo sabía. El no tenía injerencia directa. Pero absolutalmente había en Petrobras una situación de corrupción sistemática”, dijo Amaral, quien fue destituido como senador por sus pares a causa de casos de corrupción.
Amaral era el líder del gobierno de Dilma Rousseff en el Senado y fue detenido tres meses acusado de planificar la fuga del país de un ex director de Petrobras corrupto confeso, Néstor Cerveró, uno de los delatores de la trama involucrando al Partido de los Trabajadores, el Partido Progresista (PP) y el Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB).
Afiliado al Partido de los Trabajdores desde 2002, Amaral había sido funcionario del área de energía desde 1992, en el gobierno de Itamar Franco, y luego fue un directivo de la petrolera estatal en la época de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).
Acusa a Lula de saber de la red de corrupción como parte de un acuerdo para la recaudación partidaria de las fuerzas aliadas al PT por parte de directores del escalón medio de Petrobras que negociaban contratos con empresas constructoras que formaban un cartel para vencer licitaciones a cambio de un soborno.
“Nunca conversé de esto con Lula. El no daba espacio para esto, yo no tenía una relación próxima con él pero esto era sabido, yo siempre conversé con políticos, por mi condición de senador y líder del gobierno en el Senado y también conozco a los empresarios involucrados”, dijo el senador.
Añadió que Renato Duque, un director puesto por el PT en Petrobras y detenido, le comentó que Lula estaba al tanto de la trama.
Los defensores de Lula se quejaron porque durante la audiencia el juez Sérgio Moro y los fiscales preguntaban más allá del asunto juzgado, el tema del apartamento que pertenece a la constructora OAS y la familia de Lula dice que estuvo a punto de comprar pero luego desistió.
“No se ha aportado ninguna prueba contra Lula”, dijo el abogado Cristiano Zanin Martins, en el marco del enfrentamiento que la defensa del ex mandatario tiene con la fiscalía y el juez Moro, a quien denunció ante la comisión de derechos humanos de la ONU por abuso de poder y persecución política.
El juicio abierto también involucra al vínculo entre Lula y el titular de la constructora OAS, Leo Pinheiro, quien confesó haber pagado sobornos para obtener con otras empresas aliadas en cartel licitaciones de Petrobras a directivos de la petrolera.
Es que OAS pagó un alquiler mensual desde 2010 de un depósito en el que se guardaron todos los obsequios recibidos por Lula durante sus 8 años de presidencia, debido a que, de acuerdo con la ley brasileña, todos los ex presidsentes están obligados a llevarse los regalos recibidos y mantenerlos como parte del archivo histórico nacional.
Este asunto que está siendo juzgado para determinar si la trama de Petrobras está vinculada a Lula y al acuerdo que tenía el Instituto Lula, ONG del ex presidente, con la empresa OAS para guardar esos presentes.
La tensión en la sesión -que continuará durante la semana- se dio cuando uno de los defensores de Lula, Roberto Batocchio, se quejó porque Moro le negó varias demandas.
“Usted es el juez del proceso, pero no es el dueño del proceso. El límite es la ley y la defensa tiene derechos. Parece que usted quiere eliminar el derecho de defensa. Imaginé que eso fue sepultado por los Aliados en 1945. Veo que renace aquí, en esta región agrícola de nuestro país”, dijo Batocchio en referencia a la ciudad de Curitiba, del sureño estado de Paraná, llamada “República de Curitiba” por la relevancia del magistrado en la vida nacional.
Moro dijo que él hacía preguntas más allá del caso juzgado “para tener contexto”. Y el abogado de Lula le respondió: “El contexto apenas existe en la cabeza de Su Excelencia”.
“Están haciendo de la audiencia una seguidilla de tumultos”, se quejó el juez Moro.
La fiscalía federal de Paraná, a cargo de la acusación en la Operación Lava Jato, que incluso impulsa un paquete de leyes en el Congreso contra la corrupción, llamó también a otros testigos, como los ex Camargo Correa Avancini y Eduardo Leite, todos corruptores confesos de funcionarios, y Carlos Mendonca, un arrepentido de la firma Toyo Setal, constructora de astilleros.
Todos están en acuerdo con la justicia -Carlos Mendonca incluso negocia una con la justicia de Estados Unidos en sigilo- para disminuir sus sanciones a cambio de revelar el pago de sobornos a funcionarios en proyectos de Petrobras en la época del gobierno de Lula (2003-2010).
Sin embargo, ninguno de ellos dijo que el ex jefe del Estado participó de corrupción o negociaciones sobre pago de sobornos y todos coincidieron en que desconocen la supuesta vinculación de Lula con el apartamento investigado en Guarujá.